¡Noticias!

Después de casi un año sin publicaciones o avisos, he regresado y con nuevas (y espero buenas) noticias.
El blog no solo tendrá las historias que ya conocen, sino que ahora también encontrarán los capítulos de algunos libros, subiré nuevos capítulos de libros e historias por igual.
Espero que no hayan olvidado el blog y que pronto seamos más.
Lili Vulturi Mellark.

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1 jun. 2012

Capítulo 9: La Orden de Sangre parte 2

MARATÓN 1/4


{…}

Después de encerrar a Nessi me dirigí de nuevo a ala Sala de Tronos.

-¿Cómo llegaron?- Pregunto Aro en cuanto entre.

-No lo se. Cullen estaba cazando cuando sentí el olor de Alexander, corrí a avisarle que algo iba mal pero llegue tarde, él ya estaba ahí.

-¿Qué conexión tenías con Alexander?- Pregunto esta vez Marco.

-Su hermana y yo fuimos pareja cuando aun era neófitos. Un día ella desapareció, yo la busque pero no la encontré…

-Fue entonces cuando te uniste a la guardia.- Termino Marco.

-Sí. Pensé que la última vez que los vería fue en la batalla con la Orden…

-¡Suéltenme!- Nessi entró a la sala siendo arrastrada por Félix y Demetri. -¡Si no estuviera débil ya te habría arrancado al cabeza, estúpido Vulturi!- Le grito a Feliz, quien la jalaba del brazo derecho, tomándola en el mismo lugar en que lo izo Alexander al aventarla, donde había visto tenía un gran moretón.

-¡Déjenla!- Les grite. Tome a Ness de las muñecas y la volví a sacar de la sala. -¿Qué haces aquí?- No le había alzado la voz desde que llegó, esta era la primera vez.

-Yo…solo…quería saber…- Las lagrimas mojaron su rostro haciéndome sentir culpable.

-Discúlpame…pero…yo solo…te…protegía.- Respondí en susurros, ella era la única que me hacía sentir y actuar como humano.

-¿De qué me protegías?- Pregunto secando algunas de sus lagrimas.

-De la verdad. No quería que preocuparte.

-¿Preocuparme?- Pregunto burlona. –Soy híbrida, mis padres y el resto de mi familia son vampiros, transmito mis pensamientos y casi me matan cuando tenía meses de nacida. Creo que no hay nada que logre preocuparme o asustarme.- Sus últimas palabras me lastimaron sin que ella se percatara de lo dicho, yo forme parte el equipo de la guardia  que la iba a matar, ahora me arrepiento.

-La Orden de Sangre es nuestra enemiga, ellos casi derrotaron al Clan hace más de 250 años, en ese tiempo tu abuelo aún no se unía a nosotros, cuando se unió apenas estábamos reclutando a más vampiros.

-¿Casi los vencen?- Pregunto incrédula.

-Sí, tenían a su favor a alguien que me conoció en mis primeros meses de vampiro. Ella tenía el secreto para no ser dañada por mi don.

-¿Hay forma de evadirlo? Pensé que solo el escudo mental te protegía de él.

-Hay otro método, pero aun no lo descubro.

-Tal vez yo pueda ayudarte.- Me dijo sonriendo. –Pero solo lo haré si escucho sobre la Orden.

-Esta bien.- Era sorprendente como lograba convencerme. Le di un pequeño audífono y me coloque un micrófono en la solapa del saco. –Con esto escucharas todo lo que se diga adentro, pero tienes que quedarte en tu habitación, si oigo tu corazón cerca destruyo el micrófono.

-Esta bien, ya me voy.- Dijo dulcemente y se dio la vuelta, antes de que comenzara a caminar hice lo impensable. La tome de la muñeca y de un suave pero rápido tirón la acerque a mí. Con una mano alrededor de su cintura y otra en su nuca, acerque su rostro al mío, hasta el punto de juntar nuestros labios. La bese, fue rápido pero por primera vez me sentí realmente vivo. –Yo…ya…me…- Comenzó a decir torpemente al separarnos, mientras señalaba hacia el pasillo de su habitación.

-Ve a tu habitación.- Le dije con una sonrisa, ella comenzó a caminar de espaldas para después correr.

-Alec…- La voz de Angélica me sorprendió. Al voltear, la vi salir detrás de un pilar.

-¿Lo viste?- Pregunte en susurros mientras me acercaba a ella.

-Sí y estas haciendo mal…- Comenzó a decir pero la interrumpí.

-Estoy haciendo lo correcto. La amo y sé que ella me corresponde.

-Con la Orden de Sangre cerca, es peligroso que alguien sepa tus sentimientos por ella, pueden hacerle daño.

-Yo la protegeré.

-Ambos pueden salir heridos. Ella es tú punto débil, y si Nessi te ama de verdad, tu eres su punto débil. Si uno sale herido el otro sufrirá y quedara con la guardia baja.

-Eso no pasará, ella sabe defenderse.

-Sabes que nada es suficiente con la Orden.

-Y por eso desde mañana entrenara con nosotros.

-¿Estas loco? La pueden matar.- Sin darnos cuenta nuestra plática término dentro de la sala de tronos.



-¿A quién van a matar?- Pregunto Marco viéndonos enfadado.

-He pensado que Cullen debería practicar con nosotros, se lo conté a Angélica y ella me dijo que moriría.

-Lo más probable es que no. Sus padres le han enseñado varias tácticas en batallas cuerpo a cuerpo, cosas que ya la vista hacer, ¿cierto Alec?- Dijo Aro.

-Sí y es realmente buena. Mato con facilidad a tres vampiros y los quemo antes de que alguien la atacara.

-Hermano, eso ahora no es importante.- Dijo Cayo con su típica frialdad.

-Tienes razón. Alec ha llegado una carta que te daremos solo a ti, ya que eso es lo que se pide.

-¿Pide quién?- Pregunte recibiendo la carta de la mano de Marco.

-La Orden, o más bien su líder.- Al voltear la carta vi una perfecta caligrafía, la cual no veía hace mucho.

-Lee la carta, comunícanos lo que diga y tomaremos las medidas necesarias.- Esta vez fue Aro quien hablo.

-Integrantes de la guardia retírense, nosotros los llamaremos para decirles que haremos.




-¿Vas a leerme la carta?- Dijo Renesmmee cuando entre a mi habitación. Se encontraba acostada en mi cama jugando con su celular. –Tenemos un trato, yo sabré todo sobre la Orden y a cambio te daré el secreto para evadir tu don.- Término de hablar sentándose en la cama y sonriendo triunfante.

-Sí, pero antes de esto tiene que saber todo sobre la Orden.

-Te escucho.- Dijo alegremente mientras me sentaba junto a ella. Ness subió sus piernas a la cama y se sentó en flor de loto.

-La Orden de Sangre esta formada por vampiros que desde siempre nos han odiado, muchos de los cuales se quedaron sin nadie por nosotros. No supimos de su existencia hasta que llegaron a atacarnos a nuestra antigua cede en Rusia; debo aceptar que era una base frágil. La pelea duro 2 semanas, semanas en las cuales se perdieron a más de 60 integrantes de la guardia, lo cua nos afecto gravemente, en ese entonces solo éramos 100, quedamos desprotegidos. Ellos huyeron en el día 14, apenas eran 15, pensamos que no eran peligros por ser pocos y ninguno tenía dones. No supimos nada de ellos desde ese momento, nada hasta ahora, que han regresado dispuestos a atacaros.

-¿Quién es Katherine y Alexander?- Pregunto cerca de mi oído. Al recordar lo sucedido en aquellos tiempos nos fuimos recostando hasta que ella quedo sobre mi brazo derecho.

-Cuando aun era humano, conocí a una chica muy especial. La primera vez que la vi me atrapo su mirada, sus ojos grises…tiempo después me entere que era una hija de la luna cuando platique con ella sobre que eran los hijos de luna me dijo que eran seres inmortales. Al enterarme de eso, la deje y fui con Jane, ella ya era vampiresa, yo unos meses atrás había rechazado convertirme por estar con Katherine. Jane me ataco apenas atravesé la puerta, aun no se como se detuvo…

-No hables…-La voz de ella era afligida, como si fuera ella la que recordaba lo sucedido. Entonces sentí su mano sobre mi cien derecha. –Despertaste convertido una semana después…regresaste con Katherine, cuando ella te vio se enfado y te dejo…la amabas tanto que la buscaste…Jane te convenció de unirte a la guardia cuando no encontraste a Katherine …cuando la volviste a ver en la pelea intentaste pedirle disculpas, pero no funcionaron…los vampiros e hijos de la luna son enemigos naturales…por eso gano al Orden, no eran vampiros…huyeron porque en el día 14 de la pelea habría luna llena, si ellos estaban cerca de ustedes los descubrirían, sabrían lo que son en realidad…Tú eres el único que sabe eso, has guardado el secreto por protegerla…

-No lo guardare más, tú eres más importante. Cuando la Orden llegue nosotros estaremos preparados para la pelea, sabremos como enfrentarlos…

-Ya se como evadir tu don.- Dijo con felicidad. Su mano se alejó de mi rostro, ella se levanto y camino hacia a puerta. –Nos vemos mañana en los ensayos…usa tu don conmigo, así probaremos lo que descubrí…

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