¡Noticias!

Después de casi un año sin publicaciones o avisos, he regresado y con nuevas (y espero buenas) noticias.
El blog no solo tendrá las historias que ya conocen, sino que ahora también encontrarán los capítulos de algunos libros, subiré nuevos capítulos de libros e historias por igual.
Espero que no hayan olvidado el blog y que pronto seamos más.
Lili Vulturi Mellark.

Seguidores

23 sept. 2012

Capítulo 13:


{…}

Cuando iba a girar la perilla de la puerta, está se deslizo dejando a la vista una habitación vacía.

-¡Demetri!- Grite caminando hacia la entrada trasera del castillo.

-¿Qué quieres?- Pregunto con indiferencia, había aparecido corriendo por mi lado derecho, del mismo lugar en donde llegue.

-Rastrea a Renesmmee.

-No creo que sea tan difícil.- Dijo irónico. Sus ojos de perdieron momentáneamente.

-¿Qué ocurre?- Pregunto unos minutos después.

-No la encuentro, es como si buscara en la oscuridad, no veo nada.- Su voz reflejaba clara molestia.

-Como te pasa con Bella.- Le afirme, él asintió con la cabeza y volvió al mirada hacia su izquierda.

-No encontré a Nessi.- Dijo preocupada Angélica. -¿Dónde esta?

-No lo se.- Respondí pensando en su dije, el pequeño corazón contenía lo único que nos hacia no poder encontrarla. –Su mente, al igual que la de su madre, no entra en le radar de Demetri.

-Y lo odio.- Dijo enfadado y entrando al castillo.

-¿Es por la mismo razón que no resulto afectada por el don de Jane?- Pregunto Angélica cuando Demetri desapareció.

-Sí. Sabremos donde esta cuando se quite la pulsera.

 

{…}

-Señorita, vengo a dejarle el desayuno.- Dijo amablemente un joven apuesto. Según mi reloj llevaba encerrada apenas 3 horas. –Aunque creo que es el almuerzo.- Dijo en tono divertido, por lo cual lo vi raro. –Lo lamento, debo parecer loco.- Dijo dejando una bandeja en la mesa que tenía enfrente y cerrando la puerta. –Pero no todos los días tienes a la Doppelgänger enfrente.

-¿A la qué?- Pregunte antes beber del jugo que me habían dado.

-Doppelgänger.- Dijo sentándose junto a mi. -¿No sabe de eso?

-No.- Dije mirándolo mal. –Aunque antes de que me expliques algo, dime tu nombre, no me gusta hablar con extraños.

-Soy Jeremy.- Dije extendiendo su mano hacia mi. -¿Y tú eres?- Pregunto soltando mi mano.

-Renesmmee Carlie Cullen Swan.- Dije con total fluidez y presunción, me fascinaba que todos supieran que era una Cullen.

-Que gran y hermoso nombre.- Dijo Jeremy con una sonrisa. Era realmente atractivo, tenía el pelo corto y oscuro, ojos de una café tan intenso que se llegaban a confundir con el negro, brazos y torso bien trabajados, los cuales se marcaban a través de la playera gris que llevaba en ese momento.

-Ahora, dime que es eso de la dople...

-Doppelgänger.- Dijo con una sonrisa divertida. –Ella es descendiente de una antigua familia, la familia Petrova.

Me acomode bien en mi cama y le hice señas para que se sentara conmigo, algo en él, que no sabía que era, me hacia confiar completamente.

-Los Vulturis no son los primeros vampiros, años antes de que ellos reinaran éxito una familia, conocida “La Familia de Los Originales”, con ellos dio comienzo la existencia de los vampiros.

“La familia estaba formada por Mikael y Esther padres de Elijah, Finn, Kol, Rebeka, Henrik y Niklaus. Esther, era una bruja muy poderosa, los espíritus siempre estaban de su lado. Ellos llegaron a América huyendo de Europa. Años después de haber llegado se dieron cuenta que los otros inquilinos de la tierra no eran personas comunes, sino que eran hombre lobo. Un día Niklaus llego corriendo con su madre, llevaba en brazos a Henrik muerto. Su madre al ver a uno de sus hijos muertos por causa de los lobos, juró que nadie más moriría. Tomando una decisión que hiso enojar a los espíritus ella realizo un conjuro poderoso y que rompía con las reglas de la naturaleza. En un ritual, hizo que sus hijos y esposo bebieran su propia sangre y después los mato”

Sin querer rose la mano de Jeremy, obteniendo recuerdos de esa historia, como si él lo hubiera visto todo…

“Cuando la familia despertó, solo faltaba una parte del conjuro para completar su vida eterna, alimentarse. Ellos sin saber lo que hacía hicieron caso de lo que Esther decía y bebieron, sin saber, la sangre de una hermosa joven, terminando así con cualquier rastro de humanidad que quedara en ellos. Rápidamente, acabaron con el pueblo en donde vivían ya que no pudieron controlar su ansia de sangre. Esther se dio cuenta de su error pero ya no había nada que pudiera hacer. Tiempo después ella murió, aunque nadie sabe como ni en donde, ya que su cuerpo nunca fue encontrado.”

Al terminar el relato yo aleje mi mano de la suya, sabiendo que no me lo había contado todo. Jeremy se levanto y me acerco la bandeja con la comida.

-Come, tienes que estar bien alimentada. –Sonrió amablemente y salió de la celda.

 

{…}

Ya habían pasado más de 4 días y aun no sabíamos nada de Ness, por alguna razón ella no había tenido la confianza de quitarse la pulsera con verbena.

-Alec.- Dijo Angélica entrando a mi habitación, donde había estado encerrado desde que raptaron a mi pequeña Ness. Voltee sin decir nada, al ver su rostro de felicidad salí corriendo de la habitación.

Al entrar al pasillo que conducía a la sala de tronos pude escuchar su agitado corazón y sentí el olor de su sangre. Me acerque rápidamente y antes de tocar al puerta, Jane la abrió y simplemente señalo mi lugar. Camine junto a ella y me pare junto a los tronos.

Ness estaba en una sala especial apartada de donde estábamos, solo se escuchaba su corazón. Varios minutos después ella salió de la puerta de madera blanca que estaba justo detrás de los tronos.

Ness llevaba una capa azul marino que la cubría un poco más debajo de la rodilla, cuando alzo la vista pude ver que no se encontraba bien. Su cara tenía algunas heridas leves, rasguños y golpes que sangraban poco, su ropa estaba algo desgarrada, pero fuera de eso ella estaba bien, o por lo menos con vida.

-Alec.- La voz de Aro me obligo a quitar la vista de Nessi y posarla en él. -Lleva a Renesmmee a al enfermería.- Me acerque a ellos y antes de que Aro siguiera hablando Nessi se desmayo. Logre atraparla y la cargue. -Dile a Angélica que la tenga en observación.

1 jun. 2012

Capítulo 12:

MARATON 4/4
{…}

-Vamos Alec, no tardan en llegar.- Me dijo Angélica.

Corrimos atravesando el patio trasero hasta el claro, a unos metros del bosque. Una ráfaga de viento trajo consigo un olor del muy conocido para mí, el perfume de Katherine.

-Hola, queridos amigos.- Dijo descaradamente Katherine. -Lamentamos llegar sin avisar, pero necesitábamos hablar con ustedes.

-¿Qué necesitan?- Pregunto Aro. Cuando comenzó a caminar hacia el frente, Renata puso su mano sobre la espalda de él, protegiéndolo.

-Saber el porqué de su visita.

-Eso a ustedes no les incumbe, estando la luna tan lejos, ustedes son débiles.

-Así que ya saben nuestro pequeño secreto.- Dijo divertida Katherine. –Aunque eso no importa, somos mejores que ustedes.- Katherine se acercó repentinamente a Aro. – Ştii Clan poate termina cu uşurinţă, că nici darurile de la Garda de bijuterii dvs. sunt în măsură să ne bată ... mi-ar fi mort, dacă am avea alte planuri. (Sabes que podemos acabar con tu Clan con facilidad, que ni los dones de tus joyas de la guardia son capaces de vencernos…ya estarían muertos si no tuviéramos otros planes.)

Katherine hablo en un perfecto rumano. Sus palabras eran siseos. Antes de que Aro pudiera responder el clan desapareció en el bosque de la misma forma en que llegaron, sin que pudiéramos darnos cuenta rápidamente.

-Ve a ver a Ness.- Dijo Angélica en mi oído. El clan se acercó rápidamente a Aro para planear un ataque, cuando todos estaban hablando Salí corriendo hacia el castillo.



{…}

-Nessi, desierta, necesitamos salir.- La voz de Alec me obligo a regresar a la realidad.

Al abrir los ojos lo vi con un atuendo de adolescente normal.

-¿Qué te paso?- Pregunte sentándome en la cama con su ayuda.

-Pensé que sería mejor que estuviéramos afuera cuando la guardia llegara.

-¿Y esa ropa?- Ya estaba de pie y caminando hacia mi armario por mi bolsa.

-Sería más fácil pasar desapercibido entre los humanos si me visto así…

-Claro…ese atuendo evitara que todos te vean brillar con el sol.- Había tomado un pequeño cuchillo que había sacado de los juguetes del tío Jasper. Matarlo ahora sería tonto, lo mejor sería matarlo estando en donde sea que me lleve. –Aunque, siendo un Vulturi, debes saber bien lo que haces.- Guarde el cuchillo en la bolsa que estaba colgando de mi brazo derecho y regrese la vista a “Alec”. –Vamos.

La sonrisa de aquel ser, me demostró que se de verdad se actuar, ahora él cree que caí en su juego.

-Vamos.- Extendió su mano hacia mí y me condujo pro las pasillos del castillo hasta una alcantarilla.

-No voy a pasar pro ahí.- Dijo con disgusto señalando el agua que corrió a unos metros de mis tacones.

Me tomo en brazo y cruzo la alcantarilla hasta una escalera, cuando pensé que tendría que subir sujetándome con las manos de aquellos tubos de metal oxidado, alguien abrió a la alcantarilla. Quién me sostenía, salto y callo en la acera de un péquelo callejón en el cual no entraba ni un rayo de sol.

-Lamento esto.- Sus palabras no fueron de disculpa, fueron de diversión.

Coloco un trapo en mi nariz y boca, el aroma proveniente del líquido con que lo mojaron, me causo mareo y después todo se nublo.




-Ya debía despertar.- Dijo una chica. Suave, aterciopelada y tenebrosa, sentía haberla escuchado antes.

-¿Estas seguro de no haber usado demasiado cloroformo?- Pregunto una chica con cierto tono burlón.  Su voz era dulce, tierna y te inspiraba confianza.

-Use lo que uso con cualquier humano, solo que ella es híbrida, su cuerpo lo acepto de una forma distinta.- Estaba segura que esa era una voz conocida. –Tienen que salir, no tarda en despertar.

-Claro, mi amor.- Dijo dulcemente la chica de voz tierna.

-Nessi, ¿te encuentras bien?- Pregunto Alec.

-No.- Respondí a la defensiva. –Ahora dime quien eres si no quieres morir.- Mi respuesta no le complació. Su rostro dejo de ser el de Alec y pude ver a Alexander enfadado.

-Bien. Entonces no hay nada que ocultar.- Se acercó rápidamente a la puerta y se asomo.- Katherine, Caroline, entren, se dio cuenta.- Dos chicas entraron a la habitación.

-Así que no eres tan estúpida como creí.- Sus cálidos dedos rozaron mis mejillas como si me apreciara. –Así que ahora todo será por las malas.- Sus manos se cerraron entorno a mi cuello quitándome le aire. –Ahora, harás lo que te diga.- Sus ojos se volvieron más claros de lo que ya lo eran, sus pupilas se expandieron y sus mirada su lleno de vida, una vida que asustaba. –Tu viniste aquí por que quisiste, nadie te obligo, te quedaras con nosotros y sin importar nada no querrás regresar con los Vulturi.

-Tu no me ordenaras nada.- Le dije de madera altanera con el poco aire que tenía.

-¿Qué?- Sus manos me soltaron y ella se alejó. –¿Tienes algún don?

-Sí, un escudo mental.- Respondí dulcemente.

-Entonces las cosas serán más difíciles.- Me señalo de con enfado y Alexander me coloco sobre su hombro derecho., sujeto mis piernas a su pecho y mi cara quedo a la mitad de su espalda. –Llévala a los calabozos, asegúrate que le den comida todos los días y tenga todo lo necesario para sobrevivir.

-¿Pero que dices? Se supone que la raptamos.

-Lo se.

-Entonces por qué quieres tratarla bien.

-Yo tengo mis razones.- Respondió Katherine con dureza. Alexander salió de la habitación, atravesó varios pasillos, descendió un centenar de escaleras y me bajo de su hombro dentro de una celda que parecía un mini departamento.

-Es el único lugar que tenemos para nuestras visitas.- Dijo con repugnancia y salió cerrando la puerta de metal con llave.- En unos minutos vendrá alguien a darte de comer…-Dijo y comenzó a alejarse.- Solo, no te lo comas a él.- Dijo volviendo la cara momentáneamente.

Capítulo 11:

MARATON 3/4


{…}

-Alec…- Antes de poder seguir hablando me encontré con el cuarto destrozado. La cama estaba partida por la mitad, el escritorio estaba hecho añicos en la pared contraría de donde una vez estuvo, la televisión que estaba colgada en la pared estaba destrozada y con sus partes por todo el cuarto. Entre y abriendo un pasillo con mis pies quitando lo que me estorbaba. -¿Alec?- No hubo respuesta, por lo que seguí caminando hacia el baño. -¿Alec, estas ahí?- Pregunte levemente tocando la puerta, pero igual que antes no hubo respuesta. Rindiéndome me di la vuelta dispuesta a regresar a mi habitación.

-¡¿Qué haces aquí?!- Pregunto con un gruñido Alec.

-Me asustaste, tonto.- Le dije bromista, pero su rostro se tenso aun más. -¿Ocurre algo?- Pregunte acercándome a él, justo cuando iba a poner mi mano en su pecho él se quito.

-Tienes que irte, no quiero que tú huelas a mí, no ahora que ellos vienen.

-¿Ellos?- Pregunte acercándome de nuevo.

- Katherine y Alexander vienen a visitarnos.- Por la forma en que dijo “visitarnos” no era nada bueno.

-¿Y? Eso no significa que no pueda estar cerca de ti.

-Alexander se dio cuenta que tu para mi eres más que una simple visita.- Sus palabras se iban suavizando y su actitud era menos agresiva. –Viene con su hermana para probar si sus suposiciones son correctas.

-¿Cómo sabrían eso?- Pregunte sentándome junto a él en lo que quedaba de la cama.

- Katherine tiene poderes, sabe detectar que relación hay entre las personas o vampiros…

-Igual que Marco.- Dije rozando levemente mi mano con la suya.

-Sí.- Sus manos tomaron mi rostro acercándome a él. –No quiero que sepan que me importas, te dañarían.- Sus fríos labios tocaron los míos por segunda vez en el día. –Ve a tu cuarto, báñate y arréglate.- Me ayudo a levantarme y salimos de su habitación tomados de la mano. –Cuando estés lista te veo en el patio trasero, ahí practicaremos algunas cosas.

-Y yo te enseñare como evadir tu don.- Dije juguetona y esta vez fui yo la que cerró la puerta con llave.




-¡Cullen no es una fiesta!- Grito burlona Jane al ver mi atuendo, otro vestido.

-No le hagas caso, simplemente esta celosa.- Dijo Alec junto a mí y dirigiéndome lejos de donde peleaba-entrenaba la guardia.

-¿Celosa por qué?- Pregunte lo suficientemente lejos como para hablar con normalidad y acercarme a él.

-Porque no puede dañar a la Orden y ellos son más fuertes en luna llena.-Dijo sentándome en lo que antes fue un árbol.

-¿Qué haremos?- Pregunte viéndolo con cierto temor.

-Tú aprenderás a usar tu don en defensa, lo convertirás en una protección.

-¿A qué te refieres?- Pregunte siguiéndolo con la mirada.

-No solo puedes transmitir tus pensamientos por medio del tacto, tu don puede llegar a ser como el de Zafrina.- Se acercó a mi, tomo mis manos y me sonrió dulcemente. –Piensa en el lobo, piensa en él y desea que yo lo vea.

-No.- Solté sus manos y desvié la mirada molesta, ahora que me doy cuenta que lo que siento por él no es odio, quiere que recuerde a Jake. –Eso te lastimara, no quiero eso para ti.

-Es por nuestro bien.

-¡No! Hay otra salida, una que no lastimara a ninguno.

-¿Cuál es esa salida?- Dijo ciertamente disgustado.

-Primero a mi no me hablas en ese tono.- Alec me fulminó con la mirada ante mi repentino cambió de humor y trato hacia él. –Segundo, tampoco me veas de esa forma.- Su mirada paso a un juguetona. –Tercera, se como evadir tu don y cualquier otro que afecte la mente. –Lo tome de la mano y le puse una pequeña flor lila en la mano. –Si uso un collar con esta flor, la ingiero, me baño con ella o simplemente la sujeto en mi mano, me protegerá de los dones.

-¿De qué hablas?- Pregunto intercalando la mirada entre la flor y yo.

-Ese era y es el secreto de Jessica, ella te lo dijo antes de irse

-¿Cómo sabes eso?

-Cuando me contaste sobre ella, ocurrió algo que no se explicar…era como si yo estuviera regresando en el tiempo y viendo lo que paso, sintiendo lo que tu sentiste…hubo un momento en el que escuche su voz, te decía que la única forma de evadir un don mental sin tener escudo, era la verbena.- Me acerque a él y tome sus mano entre las mías.

-¿Cómo lo olvide?- Pregunto con la mirada perdida y con cierto sufrimiento.

-Porque un eras en cierta parte humano y a veces nosotros tendemos a bloquear los recuerdos dolorosos.

-¿Quieres probar tu teoría de la verbena?- Me dijo cambiando bruscamente el tema y alejándose de mí.

-Claro.- Respondí tomando la verbena que él me devolvía. Alec cerró los ojos mientras hablaba.

-Practicarás primero conmigo, después probare...- Sus palabras se fueron perdiendo mientras me alejaba corriendo de donde estábamos.

-¡Hey, Jane!- Grite interrumpiendo su pelea con Félix.

-¿Qué quieres Cullen?- Pregunto enfada.

-Probarte que al igual que mi mamá soy inmune a tu don.

-Jajaja…- Su risa no fue sarcástica sino fue tenebrosa.

Sus ojos se volvieron repentinamente negros y parecían perdidos, la sonrisa que antes estaba en su rostro se desvaneció dándole paso a una mueca de enfado.

-¡Jane!- La voz de Alec izo que volteara a verlo, se encontraba siento sujetado por Félix y Demetri. -¡Jane! –Volvió a gritar, justo cuando voltee a ver a Jane ella se abalanzo contra mi.

-A tu mamá no puedo matarla, siempre esta tan protegida.- Dijo con tono relajado. –Pero tú, estas aquí, sola, sin nadie que te proteja.- Sus manos se colocaron alrededor de mi cara lista para decapitarme. –Pero…no te matare, no hoy, esperare a que tus padre vengan por ti y frente a ellos acabaré con tu vida.- Se levanto y entro rápidamente al castillo.

-¿Estas bien?- Pregunto Angélica ayudándome a ponerme de pie.

-Sí.- Dije viendo el pequeño corazón que colgaba de mi pulsera. –Funciono.- Dije suavemente. Alec se acercó en ese momento y tomo mi mano entre las suyas.

-Un guardapelo con verbena.- Dijo al aspirar el olor de aquella flor. –No vuelvas a hacer algo tan estúpido, la próxima vez que lo hagas Jane no dudará en matarte.

-Lo se. Pero la próxima vez estaré preparada para pelear.

-Pero primero tengo que curar tus heridas, no quiero que tus padres se enteren que un Vulturi le dreno la sangre a su hija.- Angélica me tomo de la mano izquierda y rápidamente me metió al castillo. –Debes tener más cuidado, Alec se percato de la sangre y uso su don en la guardia.

Las manos de Angélica pasaron rápidamente sobre el escritorio de la enfermería de donde tomo alcohol, gasas y unos vendoletes.

-¿Sangre?- Pregunte extrañada.

-Sí. Mira tu brazo izquierdo. Por eso se fue Jane.- Al ver mi brazo me di cuenta que al caer me había cortado. –Caíste sobre unos vidrios rotos.

-¿Vidrios? No sentí nada.

-Era la adrenalina, cuando se valla sentirás todo como antes.

-Bien.- Angélica comenzó a currar mi brazo y al terminar comencé a sentir un fuerte dolor de cabeza, miedo y sueño.

-Creo que se ha ido.- Dijo ayudándome a ponerme de pie.

-Te tengo.- Dijo alegre Alec cuando me tuvo en sus brazos, deteniendo mi caída.

-Llévala a su habitación, se dormirá y tal vez despierte cuando la Orden se halla ido.- Las palabras de Angélica se convirtieron en susurros y una oscuridad reconfortante me envolvió.

Capítulo 10:

Maraton 2/4


{…}

Al entrar a mi habitación corrí por mi celular, coloque mi iPod en los parlantes y puse el volumen al máximo…Abrí la ventana de la habitación y por segunda vez desde que llegue, salte por ella…corrí hacia el bosque, el cual quedaba a unos 15 minutos. Claro que todo había cambiado desde que fui de caza, apenas habían pasado 5 horas pero fueron suficientes para que el sol estuviera en su esplendor, alumbrando todo y permitiéndome ver que tan hermoso era todo realmente, aunque no era eso lo que buscaba.

~Encontrar verbena en este bosque, se supone es fácil.~

Saque mi celular, abrí la foto y comencé una búsqueda que según yo sería tardada.

-¡Aquí estas!- Grite al encontrar un pequeño conjunto de verbena. Eran realmente hermosas, de un color lila, no parecía dañina.

Tome un ramillete de verbena, la metí en mi bolso y comencé a correr de vuelta al castillo.

Al entrar otra vez por la ventana corrí hacia mi alhajero, saque una pulsera con un guardapelo en forma de corazón. Abrí el guardapelo y vi la foto que me había tomado con Jake hace 2 meses, había pasado tan poco tiempo pero mis sentimientos eran tan diferentes.

Tome la foto de Jake y la presione contra mi corazón, ahora había lago distinto en mi, ya no sentía el mismo amor que antes, ahora solo quedaba la linda amistad que hubo entre nosotros por más de 5 años.

-Ahora, aunque me duela aceptarlo, mi corazón le pertenece a un Vulturi.

Guarde la foto en mi monedero, tome una de las flores de verbena y la coloque dentro del guardapelo, al cerrarlo libero un aroma muy dulce, como rosas.

Me coloque la pulsera en la muñeca derecha y apague mi IPod. Lo mejor sería probar la verbena sin que Alec lo supiera.

Salí de mi habitación, camine unos cuantos pasos hacia la habitación de Alec y abrí lentamente la puerta.



{…}

Al entrar a mi habitación me encontré con una desagradable sorpresa.

-Hola mi amor, te he extrañado.

-No parecía cuando me dejaste y nunca más volviste.- Dije cerrando la puerta. Muchas veces me había imaginado el momento en que la volvería a ver, pero ahora, estando con Nessi o al menos sintiendo algo por ella, esto era lo peor que podía ocurrir.

-Eso fue un error, ahora me doy cuenta de que amo y no puedo vivir sin ti.- Dijo con hipocresía.

-Pues yo ya no siento nada por ti.- Abrí la puerta y volví a verla. –Ahora vete antes de que la guardia llegue y te mate.

La puerta fue cerrada de golpe. Unas manos cálidas y conocidas pero ahora desagradables me tomaron por el cuello para luego aventarme contra el escritorio.

-Yo solo vine a advertirte que en 3 horas llegara mi Clan a atacarlos.

Esta vez fui yo quien la tomo del cuello y la aventó contra la pared. Con mi mano derecha la tome por el cuello cortando su respiración, mientras con al izquierda la tome del brazo.

-Sabes que perderán, la luna llena aún es muy lejana.

El rostro de ella cambió drásticamente, nunca la había visto así. Sus ojos obtuvieron una silueta roja debajo de los parpados y varias cicatrices descendieron desde sus ojos hasta la mitad de sus mejillas. Logro liberarse de mi agarre y me aventó contra la televisión.

-Yo solo vengo a decirte que mataremos a tu híbrida y no hay nada que puedas hacer.

Un extraño calor que no sentía hace mucho tiempo se extendió rápidamente por todo mi cuerpo, la vista se me nublo y mi cuerpo exigía matar a Katherine. Me avente contra ella cayendo los dos sobre la cama y rompiéndola a la mitad.

-No puedes venir a mi castillo, con mi Clan y amenazar con destruir a Ness.- Mis palabras eran gruñidos.

Mis manos entorno a su cuello le quitaban cualquier posibilidad de respirar.

-No puedes…matarme…soy solo…una mensajera.- Dijo débilmente y apareció una chica que no había vista antes.

De cabello rubio, tez clara y unos ojos grises con ciertos toques de verde.

-¿Quién eres?- Pregunte soltando un poco su cuello, dándole la oportunidad de hablar.

-Soy Caroline.- Dijo con una sonrisa burlona.

Logro aventarme de nuevo y salió corriendo.

Corrí tras ella pero no logre alcanzarla, la perdí de vista cuando logre llegar al techo del castillo.

Me senté en el viejo tejado y vi como amanecía, aquello primeros rayos de sol causaron que mi piel destellará.

-Daría la vida por ti, mi pequeña Nessi.

Capítulo 9: La Orden de Sangre parte 2

MARATÓN 1/4


{…}

Después de encerrar a Nessi me dirigí de nuevo a ala Sala de Tronos.

-¿Cómo llegaron?- Pregunto Aro en cuanto entre.

-No lo se. Cullen estaba cazando cuando sentí el olor de Alexander, corrí a avisarle que algo iba mal pero llegue tarde, él ya estaba ahí.

-¿Qué conexión tenías con Alexander?- Pregunto esta vez Marco.

-Su hermana y yo fuimos pareja cuando aun era neófitos. Un día ella desapareció, yo la busque pero no la encontré…

-Fue entonces cuando te uniste a la guardia.- Termino Marco.

-Sí. Pensé que la última vez que los vería fue en la batalla con la Orden…

-¡Suéltenme!- Nessi entró a la sala siendo arrastrada por Félix y Demetri. -¡Si no estuviera débil ya te habría arrancado al cabeza, estúpido Vulturi!- Le grito a Feliz, quien la jalaba del brazo derecho, tomándola en el mismo lugar en que lo izo Alexander al aventarla, donde había visto tenía un gran moretón.

-¡Déjenla!- Les grite. Tome a Ness de las muñecas y la volví a sacar de la sala. -¿Qué haces aquí?- No le había alzado la voz desde que llegó, esta era la primera vez.

-Yo…solo…quería saber…- Las lagrimas mojaron su rostro haciéndome sentir culpable.

-Discúlpame…pero…yo solo…te…protegía.- Respondí en susurros, ella era la única que me hacía sentir y actuar como humano.

-¿De qué me protegías?- Pregunto secando algunas de sus lagrimas.

-De la verdad. No quería que preocuparte.

-¿Preocuparme?- Pregunto burlona. –Soy híbrida, mis padres y el resto de mi familia son vampiros, transmito mis pensamientos y casi me matan cuando tenía meses de nacida. Creo que no hay nada que logre preocuparme o asustarme.- Sus últimas palabras me lastimaron sin que ella se percatara de lo dicho, yo forme parte el equipo de la guardia  que la iba a matar, ahora me arrepiento.

-La Orden de Sangre es nuestra enemiga, ellos casi derrotaron al Clan hace más de 250 años, en ese tiempo tu abuelo aún no se unía a nosotros, cuando se unió apenas estábamos reclutando a más vampiros.

-¿Casi los vencen?- Pregunto incrédula.

-Sí, tenían a su favor a alguien que me conoció en mis primeros meses de vampiro. Ella tenía el secreto para no ser dañada por mi don.

-¿Hay forma de evadirlo? Pensé que solo el escudo mental te protegía de él.

-Hay otro método, pero aun no lo descubro.

-Tal vez yo pueda ayudarte.- Me dijo sonriendo. –Pero solo lo haré si escucho sobre la Orden.

-Esta bien.- Era sorprendente como lograba convencerme. Le di un pequeño audífono y me coloque un micrófono en la solapa del saco. –Con esto escucharas todo lo que se diga adentro, pero tienes que quedarte en tu habitación, si oigo tu corazón cerca destruyo el micrófono.

-Esta bien, ya me voy.- Dijo dulcemente y se dio la vuelta, antes de que comenzara a caminar hice lo impensable. La tome de la muñeca y de un suave pero rápido tirón la acerque a mí. Con una mano alrededor de su cintura y otra en su nuca, acerque su rostro al mío, hasta el punto de juntar nuestros labios. La bese, fue rápido pero por primera vez me sentí realmente vivo. –Yo…ya…me…- Comenzó a decir torpemente al separarnos, mientras señalaba hacia el pasillo de su habitación.

-Ve a tu habitación.- Le dije con una sonrisa, ella comenzó a caminar de espaldas para después correr.

-Alec…- La voz de Angélica me sorprendió. Al voltear, la vi salir detrás de un pilar.

-¿Lo viste?- Pregunte en susurros mientras me acercaba a ella.

-Sí y estas haciendo mal…- Comenzó a decir pero la interrumpí.

-Estoy haciendo lo correcto. La amo y sé que ella me corresponde.

-Con la Orden de Sangre cerca, es peligroso que alguien sepa tus sentimientos por ella, pueden hacerle daño.

-Yo la protegeré.

-Ambos pueden salir heridos. Ella es tú punto débil, y si Nessi te ama de verdad, tu eres su punto débil. Si uno sale herido el otro sufrirá y quedara con la guardia baja.

-Eso no pasará, ella sabe defenderse.

-Sabes que nada es suficiente con la Orden.

-Y por eso desde mañana entrenara con nosotros.

-¿Estas loco? La pueden matar.- Sin darnos cuenta nuestra plática término dentro de la sala de tronos.



-¿A quién van a matar?- Pregunto Marco viéndonos enfadado.

-He pensado que Cullen debería practicar con nosotros, se lo conté a Angélica y ella me dijo que moriría.

-Lo más probable es que no. Sus padres le han enseñado varias tácticas en batallas cuerpo a cuerpo, cosas que ya la vista hacer, ¿cierto Alec?- Dijo Aro.

-Sí y es realmente buena. Mato con facilidad a tres vampiros y los quemo antes de que alguien la atacara.

-Hermano, eso ahora no es importante.- Dijo Cayo con su típica frialdad.

-Tienes razón. Alec ha llegado una carta que te daremos solo a ti, ya que eso es lo que se pide.

-¿Pide quién?- Pregunte recibiendo la carta de la mano de Marco.

-La Orden, o más bien su líder.- Al voltear la carta vi una perfecta caligrafía, la cual no veía hace mucho.

-Lee la carta, comunícanos lo que diga y tomaremos las medidas necesarias.- Esta vez fue Aro quien hablo.

-Integrantes de la guardia retírense, nosotros los llamaremos para decirles que haremos.




-¿Vas a leerme la carta?- Dijo Renesmmee cuando entre a mi habitación. Se encontraba acostada en mi cama jugando con su celular. –Tenemos un trato, yo sabré todo sobre la Orden y a cambio te daré el secreto para evadir tu don.- Término de hablar sentándose en la cama y sonriendo triunfante.

-Sí, pero antes de esto tiene que saber todo sobre la Orden.

-Te escucho.- Dijo alegremente mientras me sentaba junto a ella. Ness subió sus piernas a la cama y se sentó en flor de loto.

-La Orden de Sangre esta formada por vampiros que desde siempre nos han odiado, muchos de los cuales se quedaron sin nadie por nosotros. No supimos de su existencia hasta que llegaron a atacarnos a nuestra antigua cede en Rusia; debo aceptar que era una base frágil. La pelea duro 2 semanas, semanas en las cuales se perdieron a más de 60 integrantes de la guardia, lo cua nos afecto gravemente, en ese entonces solo éramos 100, quedamos desprotegidos. Ellos huyeron en el día 14, apenas eran 15, pensamos que no eran peligros por ser pocos y ninguno tenía dones. No supimos nada de ellos desde ese momento, nada hasta ahora, que han regresado dispuestos a atacaros.

-¿Quién es Katherine y Alexander?- Pregunto cerca de mi oído. Al recordar lo sucedido en aquellos tiempos nos fuimos recostando hasta que ella quedo sobre mi brazo derecho.

-Cuando aun era humano, conocí a una chica muy especial. La primera vez que la vi me atrapo su mirada, sus ojos grises…tiempo después me entere que era una hija de la luna cuando platique con ella sobre que eran los hijos de luna me dijo que eran seres inmortales. Al enterarme de eso, la deje y fui con Jane, ella ya era vampiresa, yo unos meses atrás había rechazado convertirme por estar con Katherine. Jane me ataco apenas atravesé la puerta, aun no se como se detuvo…

-No hables…-La voz de ella era afligida, como si fuera ella la que recordaba lo sucedido. Entonces sentí su mano sobre mi cien derecha. –Despertaste convertido una semana después…regresaste con Katherine, cuando ella te vio se enfado y te dejo…la amabas tanto que la buscaste…Jane te convenció de unirte a la guardia cuando no encontraste a Katherine …cuando la volviste a ver en la pelea intentaste pedirle disculpas, pero no funcionaron…los vampiros e hijos de la luna son enemigos naturales…por eso gano al Orden, no eran vampiros…huyeron porque en el día 14 de la pelea habría luna llena, si ellos estaban cerca de ustedes los descubrirían, sabrían lo que son en realidad…Tú eres el único que sabe eso, has guardado el secreto por protegerla…

-No lo guardare más, tú eres más importante. Cuando la Orden llegue nosotros estaremos preparados para la pelea, sabremos como enfrentarlos…

-Ya se como evadir tu don.- Dijo con felicidad. Su mano se alejó de mi rostro, ella se levanto y camino hacia a puerta. –Nos vemos mañana en los ensayos…usa tu don conmigo, así probaremos lo que descubrí…

Nuevos personajes

Katherine Pierce.
Ex-novia de Alec. Sabe como lograr no ser dañada por los dones mentales de los vampiros. Es una hija de la luna. Su poder es controlar la mente de las personas, vampiros, hombres lobos, híbridos o hijos de la luna. Tienes 350 años pero aparenta 19.

Alexander Pierce. Hermano menor de Katherine. Gemelo de Caroline. Junto con su gemela, tiene la habilidad de transformarse en otras personas. Es un hijo de la luna. Tiene 348 años pero aparenta 17.
Caroline Pierce. Hermana menor de Katherine. Gemela de Alexander. Junto con su hermano gemelo, tiene la habilidad de tranformarse en otras personas. Es hija de la luna. Tiene 348 años pero aparenta 17.

6 may. 2012

Capítulo 8: La Orden de Sangre parte 1

{...}
-¡Ness!- La voz de Alec era desespe…¡Me llamo Ness! Antes de que pudiera reaccionar él había aventado al venado que tenía por el cuello estrellándolo contra un árbol. –Hay problemas, tenemos que irnos.
-¿Problemas? Solo somos viejos amigos.- Dijo una voz aterciopelada pero aterradora. Un joven apareció frente a nosotros. Era alto, de cabello rubio cenizo, con cuerpo bien trabajo y apuesto, como todos los demás vampiros. –No te pongas a la defensiva, solo venimos a platicar.
Cuando vi a Alec era totalmente distinto al que había visto es estos días. Su postura era de pelea, sus ojos se habían tornado negros, mostraba los dientes y tenía las manos en puños.
-Quédate detrás de mi.- Me dijo Alec con un gruñido. Una de sus manos tomo mi brazo fuertemente poniéndome detrás de él.
-Con que nueva enamorada.- Dijo burlón el vampiro.
-No la amo, es una invitada y esta a mi cuidado.
-A mi no me puedes mentir, soy tu mejor amigo y excuñado. Tú comportamiento es el mismo que tenías con mi hermana, solo que a ella no lograste salvarla.- Termino al frase con un gruñido.
Una densa neblina comenzó a expandirse por el bosque acercándose al vampiro.
-Eso es un error, recuerda que mi hermana sabía como evadir tu don.
De pronto aparecieron 10 vampiros más, nos rodearon y se nos acercaron sin ser afectados por le don de Alec.
-Te lo dije.- El joven se aventó contra Alec al igual que los otros vampiros, él me aventó justo antes de que lo atraparan. Verlo defendiéndose pero perdiendo, izo que algo en mi ardiera, que ardiera tanto que dolía. Me avente sobre ellos sin pensarlo.
-¡Ness, no!- El grito de Alec izo que me enojara más, lo tenían agarrado entre 6 vampiros mientras su “amigo” lo golpeaba en el estomago. Yo logre quitarle 3 vampiros, salte sobre ellos y los decapite, los cuerpos y cabezas de aquellos vampiros cayeron, avente un encendedor sobre ellos acabándolos para siempre.
-Con que eres ruda, niñita.- La voz del joven rubio me izo voltear, le gruñí y me avente sobre él dispuesta a matarlo.
 ~Es malo no saber el nombre de tu victima.~ Pensé mientras mis manos rodeaban su cuello.
-Alexander.- Respondió él. Antes de poder decapitarlo él me aventó.
-¡No!- El grito de desesperación de Alec izo un fuerte eco en el bosque.
Alexander ahora estaba sobre mi golpeándome la cara, el dolor de los golpes era tanto que deseaba morir.
-¡A ella no la tocas!- El peso de Alexander desapareció, lo único que quedo fue el dolor.
Los gruñidos de Alec y crujidos llamaron mi atención. Al abrir los ojos pude ver a Alec peleando con Alexander, busque a los demás vampiros pero no los encontré, en su lugar la hoguera que había hecho ahora era más grande.
-Nos vemos luego Alec, cuida bien a tu nueva enamorada.- La voz triunfante de Alexander demostraba que algo iba mal para mi protector. Alexander salió corriendo hacia el bosque dejando a Alec se encontraba sobre el pasto, parecía desmayado.
-¡Alec!- Corrí hacia él, me arrodille junto a su cuerpo y tome su rostro entre mis manos acercándolo a mi pecho. –Despierta, no me puedes dejar, debes cuidarme.
-Renesmmee. –Su voz fue queda. Separe su rostro de mi y lo mire. Fue hasta ese momento en que me di cuenta que lloraba. –No llores, ahora todo esta bien.- Sus fríos dedos secaron mis lagrimas y acariciaron mi rostro.
-Si ya estas bien vámonos.- Su tacto me izo sentir rara, era como si todo lo que he pasado junto a mi lobito fuera nada contra su tacto, contra sus palabras.
Cuando él estuvo junto a mi, una oscuridad acogedora me comenzó a envolver, sin poder evitarlo me deje llevar por ella, era un sensación agradable, donde no existía el dolor.


-No me voy a mover de aquí hasta que ella despierte.- Alec estaba a la defensiva.
-Aro te quiere ver.- Angélica también alzaba la voz.
-Que espere.- Esas palabras eran las que creí nunca escuchar de él, siempre pensé que obedecería sus 3 lideres. Un par de manos frías tomaron mi mano derecha con ternura, un tacto raro y poco normal en este lugar pero que me hacía sentir bien.
-Ve con Aro, no quiero que tengas problemas por mi culpa.- Le susurre. Sus manos soltaron la mía y tomaron mi rostro.
-¿Esta segura?- Pregunto quedamente. Su frío aliento golpeo mi rostro.
-Sí.- Mi respuesta fue más fuerte. Abrí los ojos y vi que su rostro aún tenía algunas marcas de la pelea con Alexander. –Pensándolo bien, no. Yo te acompaño, será mejor que yo le muestre a Aro lo sucedido. –Le dije y luego rose mi mano con la suya. ~O puede ver lo ocurrido después de que se fue Alexander.~
-Tienes razón, acompáñame.- Alec me tomo en brazos como si fuera niña chiquita y comenzó a correr.
-Puedo caminar.- Le dije en tono bromista. Pero Alec me bajo cuando ya estábamos frente a las puertas de la sala de tronos.
-Adelante. Dijo Cayo con cierto enfado. -¡Alec tardaste demasiado!- Grito Cayo apenas entramos.
-Fue mi culpa, le pedí venir con él, pero primero tenía que sentirme mejor.- Le respondí de mala gana a Cayo. Todo el Clan me miro mal mientras susurraba sobre mi mala educación. En eso me parecía a mi madre, siempre en contra de los Vulturi o al menos de la mayoría.
-Me imagino que nos mostraras lo ocurrido, pequeña.- Dijo gentilmente Aro, siempre igual.
-Sí.- Respondí firmemente. Aro se acercó a mi con la mano extendí, pero yo acerque mi mano a su rostro.- Solo que yo te lo mostrare a ti lo que paso, no dejare que tu lo investigues.- Mi voz fue agresiva, justo como quería que sonara.
-La Orden de Sangre.- Dijo Aro apenas le mostré a Alexander. Todos en la sala comenzaron a intercambiar opiniones sobre lo dicho pro Aro. –Alec lleva a Renesmmee a su habitación y regresa cuanto antes.
-Sí amo. –Respondió Alec. Me tomo de la muñeca y me saco de la sala.
-¿Qué ocurre?- Le pregunte a mitad del camino.
-La Orden de Sangre son nuestros enemigos y ahora están de regreso. Después te cuento todo.- Me dijo abriendo la puerta de mi habitación.
-¡Alec!- Grite cuando escuche como ponía llave.
Aunque eso no me detendría, mi habitación era la única que tenía una ventana.
Abrí lentamente la ventana intentando hacer el mínimo ruido, tal vez Alec aun estaba cerca. Cuando mis pies tocaron el pasto del patio trasero comencé a correr hacia el frente del castillo, entre por una puerta gran y de madera, atravesé un vestíbulo y sin pasar por la recepcionista humana llegue a la entrada de la Sala.