¡Noticias!

Después de casi un año sin publicaciones o avisos, he regresado y con nuevas (y espero buenas) noticias.
El blog no solo tendrá las historias que ya conocen, sino que ahora también encontrarán los capítulos de algunos libros, subiré nuevos capítulos de libros e historias por igual.
Espero que no hayan olvidado el blog y que pronto seamos más.
Lili Vulturi Mellark.

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27 oct. 2013

Capítulo 22


-Alec, ahora recuerdo que el día en que me raptaron tú querías enseñarme a usar mi don de forma defensiva, ¿cómo sabías que podía hacerlo?- Sabía que si mis padres me buscaran en mi habitación justo en este momento me matarían y a Alec también, ahora todo huele a él, hasta mi cama, donde estábamos acostados.

-Porque cuando aún era humano conocí a alguien capaz de hacer lo mismo que tú, pero con el tiempo aprendió a transmitir sus pensamientos y sentimientos sin tocar.

-¿Alguien?- Gire mi cuerpo quedando más cerca de él, alce el rostro y lo pude ver a los ojos  Él tomo mi quijada con su mano y me miró fijamente.

-Aún son grises.- Me dijo con cierto temor.

-No cambies el tema.- Le dije con algo de molestia. Hace dos días que me desmaye por la sangre del Hijo de La Luna, al despertar, mis ojos se habían tornado completamente grises.

-Me preocupa.

-Lo sé, pero recuerda que Angélica dice que ya no hay peligro, que son así porque mi sangre logro mezclarse con la del Hijo de La Luna. –Alec había comenzado a acariciar mi mejilla con su pulgar.

-¿De verdad quieres saber esa historia?

-Sí.

-Está bien.- Alec estaba nuevamente serio. –Cuando conocí a Katherine ella no estaba sola, la primera vez que la vi llevaba un bebé en brazos, alguien de cabello y ojos oscuros, ella me lo presento como su hijo, pero en ese momento no me explico nada.- Alec paso su mano derecha por su cabello, despeinándose. –Cuando comenzamos a salir me conto que ella cuidaba de sus dos hermanos y su hijo, me dijo que su padre era un borracho que había matado a su mamá a golpes, frente a ella y a sus pequeños hermanos cuando ella tenía 10. Cuando cumplió 17 años comenzó a trabajo, dos años después cuando regresaba a su casa escucho gritos provenientes de la sala, cuando entro vio a su papá golpeando a su hermana pequeña, su hermano de 17 años estaba tirado en el piso con sangre en la cabeza y su hermana intentaba protegerse de los golpes de su padre con los brazos sobre el rostro, ela se enojó tanto que tomo un cuchillo de la cocina y lo apuñalo, después tuvo que huir junto con sus dos hermanos.- Alec tomo mi mano y la puso sobre su pecho, recargando su mano en al mía. Una imagen borrosa comenzó a cubrir mi mente, hasta que pude verlo todo con claridad, era una casa pequeña, sin lujos, tan solo había una cama, una pequeña mesa con tres sillas rodeándola y una pequeña chimenea.

 

-“Al escapar llegue a Irlanda, donde conocí a un hombre que me ofreció su ayuda, él y su esposa me dieron trabajo y un lugar donde vivir con mis hermanos. Ellos tenían un hijo de mi edad, nos enamoramos, lo que paso después fue inevitable, su padre nos descubrió y me corrió. Pensé que sería el fin de mis hermanos y mío, no tenía trabajo y no permitiría que ellos trabajaran.”- La chica de los recuerdos de Alec era Katherine. Era sorprendente que mi don de verdad funcionara al revés, mostrándome lo que los demás pensaban. -“Habían pasado tres meses desde que me habían corrido cuando llegamos a Alemania, apenas un mes y medio antes me había enterado que estaba embarazada, se los dije a mis hermanos y Alexander consiguió dinero para que pudiéramos vivir, no me dijo de donde lo saco, solo que lo aceptará. Al intentar entrar salir de Alemania  arrestaron a Alexander, había robado por nosotras, mi hermana se asustó de no ver a Alexander y mato a uno de los policías. Desde entonces mis hermanos y yo hemos sido prófugos por asesinato y robo.”- La joven comenzó a desvanecerse, hasta desaparecer.

-El hijo de Katherine nació en Italia, ella sabía que su hijo era especial, cuando nos conocimos mejor le pidió que me mostrara lo que hacía, al principio me asuste, pero conforme pasaba más tiempo con aquel bebé me resultaba más común lo que hacía, cuando el niño cumplió dos años empezó a transmitir sus pensamientos sin tocar, unos días después hizo lo mismo con sus sentimientos.- Alec tomo mi mano y entrelazó sus dedos con los míos.- Cuando me convertí, el hijo de Katherine tenía 3 años.

-Alec, eso fue hace más de 300 años, el hijo de Katherine ya está muerto, ¿no?

-Lo dudo, al convertirte en un Hijo de La Luna te vuelves inmortal, aunque para lograrlo tienes que cumplir con dos condiciones, una más difícil que al otra.

-¿Cuáles son?

-La primera es que por tus venas corra sangre de un Hijo de La Luna, la segunda es matar a alguien.

-¿Si no matan qué pasa?

-Su vida sería igual a al de cualquier humano. La edad a la que matan por primera vez es la edad que aparentan eternamente.

-¿Cuántos años creer que tenga el niño ahora?

-Más de 330.- Los golpeteos de zapatos acercándose por el pasillo eran rápidos. –Jane.- Alec se asustó, si Jane nos veía también moriríamos.

-“Yo salgo, si pregunta por ti le diré que fuiste con Angélica.”- Alec iba a preguntar algo pero lo detuve poniendo mi dedo índice sobre sus labios. –“Sal por la ventana y estarás en el patio delantero, desde ahí ya sabes a donde ir.”

 

Alec se levantó abrió la ventana y salió. Jane toco con desesperación mi puerta.

 

-¡¿Qué?!- Le grite al abrir la puerta.

-Mira Cullen, que tu familia este aquí no significa que no te pueda matar.- Su voz demostraba que decía la verdad.

-No te tengo miedo Jane, tu don no funciona en mí y se defenderme, sería una pelea que tu perderías.

-No sueñes Cullen.- Jane se acercó a mí mostrando sus dientes y gruñendo, antes de que pudiera golpearla ella retrocedió. –Esconde esos ojos, Aro no quiere problemas.- Sus palabras fueron rápidas y casi inaudibles.

-Ness.- Mi mamá me abrazo. Utilice toda mi concentración para visualizar mis ojos de color chocolate y poder mostrárselos a toda mi familia –No sabes cuánto te extrañe.

-Mamá, nos vimos en el desayuno.

-En el que no comiste nada.- Otra vez estaba en el papel de “mamá sobre protectora”.

-Sabes que no me gusta la comida de humanos.- Le dije haciendo pucheros.

-Lo sé, por eso le pedimos permiso a Aro para ir a cazar…pero nos tiene que acompañar Alec.

-No entiendo porque nos tiene que acompañas ese estúpido chupasangre, ni que nos fuéramos a escapar.- La voz de Jacob me golpeo con fuerza, lo he estado evitando durante estos dos días.

-Cállate perro, si vuelves a insultar a mi hermano te juro que…

-¿Qué?- Jacob había interrumpido a Jane, lo cual la enfureció más. –No te tengo miedo, ni a ti ni a los otros chupasangre.

-Deberías.- Jane había fijado la mirada en Jacob, intentando causarle dolor.

-No lo lograras Jane, desde que entramos mi esposa nos está protegiendo.- Mi papá hablo mientras me abrazaba.

 

Jane pasó junto a Jacob empujándolo. Por el pasillo en el que giro, iba hacia La Sala de Tronos.

 

-¿Por qué no puedo leer tu mente?- Me dijo con enfado mi papá.

-No estoy pensando en nada.- Le respondí con fingida seguridad.

-Ness, confía en nosotros, somos tu familia, no tienes por qué mentirnos.- La tierna voz de mi abuela hizo que me sintiera culpable. Pero si me quitaba la verbena se enterarían de cosas que no le agradarían

-Lo sé y les aseguro que no oculto nada.

-Yo le creo. Ahora vamos a cazar, quiero un gran animal, hace mucho que no me divierto.- Emmett como siempre estaba despreocupado.

-Primero hay que ir por Alec.- Mi tía Alice había aparecido dando brincos y sonriendo al mencionarlo. -¿Dónde está?- Parecía que era ella la que estaba enamorada de Alec y no yo.

-Con Angélica.- Respondí rápidamente.

-Ustedes vallan, yo los espero aquí.- Emmett se había recargado en la pared.

-Vas a venir con nosotros.- Ordeno mi tía Rose.

-No pienso recorrer medio Castillo para buscarlo y después tener que volver porque el bosque está más cerca de este lado.- A veces mi tío parecía un niño, hacía berrinches para no esforzarse.

-No es necesario ir por él.- Mi familia me vio con duda pero no les preste atención. Cerré los ojos y me concentre en Alec.- “Alec, ven, mi familia y yo te necesitamos, solo si tú nos acompañas podremos salir a cazar.- Hacer que mi pensamiento fuera tan lejos y para una persona en específico fue algo cansado. Sentí como una pequeña brisa golpeo mi rostro, trayendo consigo el delicioso olor de la loción de Alec.

-Síganme.- Alec estaba frente a mi cuando abrí los ojos.

-¿Cómo supiste que te necesitábamos?- Mi abuelo al igual que los demás estaban algo preocupados porque él apareció sin que nadie lo llamara.

-Renesmmee me llamó.- Dijo Alec con frialdad y comenzó a caminar.

-¿Cómo lo hiciste?- Mi papá volteo a verme cuando llegamos a la puerta del garaje.

-Pensé que haríamos a cazar.- Dijo con dureza Jacob.

-Así será, y al menos que quieran correr pueden usar los autos.- Alec abrió la puerta dejando a la vista toso los autos que tenían los Vulturi. Mi familia rápidamente fue a ver que auto tomarían. –Ness.- La voz de Alec fue un susurro cerca de mi oído. –Toma, sé que te gusto conducirlo.- Coloco las llaves del Lamborghini en mi mano derecha. –Recuerda mantener el color de tus ojos.- Fueron palabras rápidas, para que mi familia no se diera cuenta. Alec se acercó al Lamborghini y entro del lado del copiloto.

-Ness, ¿vienes conmigo?- Jacob tomo mi mano izquierda al preguntarme.

-Lo siento, pero no.- Jale suavemente mi mano, no volteo a verlo al hablarle, no me sentía capaz de hacerlo. –Voy a ir con Alec en el Lamborghini, nos vemos en el bosque.- Me metí rápidamente en el auto y arranque, acelere como la primera vez, al salir del Castillo los autos que habían elegido mi familia iban detrás de nosotros.

-Acelera, sabes cómo llegar.- Alec rozo sus dedos sobre una de las manos con las que agarraba el volante.

 

Pise el acelerador, sentí como mi cuerpo se presionaba contra el asiento, iba a más de 200 km/hr.

 

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